Hay una máxima que dice: “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan” y que, más o menos, a todos nos hace viajar a la infancia, nuestra patria. Dicho con otras palabras, estamos hablando de EMPATÍA, de ponerse en el lugar del otro, de tratar con consideración y respeto a todas las personas… ¡Empatía, sí!, en mayúsculas, porque es una virtud que quien la tiene, posee un don, es más feliz y logra una relación con el mundo (léase con todo lo que le rodea) más humana, cercana y real.

Algo está pasando, y más que grave podría calificarse de terrible, cuando desde la televisión nos asaltan y sobresaltan casi a diario con noticias sobre acoso escolar, ya sea en vivo y en directo o utilizando la tecnología; estamos hablando de lo que conocemos como bullyng o cyberbullyng, obsesionados como estamos hoy en día por importar términos anglosajones, (aunque eso es otra historia).

Hijos como son nuestros hijos de su tiempo, hoy en día las nuevas tecnologías (Internet, teléfonos móviles o videojuegos en toda su extensión) contribuyen a llevar al seno de los hogares ese acoso a niños o chavales que no pueden desconectar de ese particular infierno que viven a causa de la maldad y crueldad de otros compañeros de clase. Porque, hay que recalcarlo, estamos hablando de violencia física o verbal (o ambas) entre iguales, entre NIÑOS.

Pero ¡claro!… todos vamos tan rápido -contando las horas, minutos y segundos de nuestro día- que nos olvidamos de lo que de verdad importa: educar en valores y principios a nuestros chavales; ¡Y sí!, parece mentira que haya que recalcar algo tan esencial.

En fin… Que el acoso escolar no es más que el síntoma de una sociedad ENFERMA (también en mayúsculas); y no, no me sirven argumentos como que los niños son crueles o que el acoso escolar ha existido siempre ni mucho menos la frase hecha y recurrente “son cosas de niños” para mirar hacia otro lado.

¡Vaya razones de peso para no atajarlo!

No hay más que recordar el caso de Diego, madrileño de 11 años para más señas, y leer la carta de despedida estremecedora que dejó a sus padres (La Carta de Diego) para que pongamos los pies en la tierra al instante.

A2-73762923.jpg
Foto Javier Barbancho. 19/01/2016.Madrid. Comunidad de Madrid. Carmen Gonzalez y Manuel Gonzalez,un niño de Leganes.

¿Qué hacen los padres? ¿Qué hacen los maestros? ¿Qué hacen los políticos de turno? ¡¡¿¿Qué hacemos todos??!!

¿Qué hacen los otros niños que presencian ese acoso, esa presión psicológica y/o hacia un compañero del colegio (o instituto) de manera constante y repetitiva? Eso mina la autoestima de cualquiera… ¡¡¡Pero por favor!!!

Ser cómplice de este tipo de actitudes violentas hacia otras personas, en este caso NIÑOS, insisto NIÑOS, es ser responsable. Y no, no hay recetas ni varitas mágicas para que de la noche a la mañana desaparezca el dichoso y desgraciadamente cada vez más popular bullyng. Pero sí podemos educar a los niños (empezando por nuestros hijos) en el RESPETO y la EMPATÍA. Porque ellos también pueden ser verdugos o víctimas.

Y porque, a juzgar por las estadísticas publicadas día sí día también en los medios de comunicación, entre todos estamos contribuyendo a tener una sociedad de DELINCUENTES POTENCIALES (también en mayúsculas, por supuesto). Y no, no exagero.

Para salir corriendo (léase EMIGRAR).

Anuncios

Un comentario en “Delincuentes potenciales

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s